En los últimos días se han conmemorado dos efemérides importantes y tristísimas en la historia del pueblo gitano.
Suelo comenzar las conferencias y clases sobre delitos de odio hablando, precisamente, de la tragedia y la grandeza de los gitanos europeos. Deberíamos recordar más a menudo las persecuciones que han padecido y su admirable resistencia a lo largo de los siglos.
Escribo sobre ello en El Imparcial.
