El jueves pasado el Parlamento de la República Federal de Alemania aprobó por mayoría abrumadora -hubo sólo un voto en contra y una abstención- una resolución titulada “Recuerdo y conmemoración del genocidio de los armenios y otras minorías cristianas en 1915 y 1916”. Berlín se une al grupo creciente de países que han reconocido el Genocidio Armenio de forma expresa a través de resoluciones de sus parlamentos nacionales. Así hizo Francia, por ejemplo, cuya Ley de 29 de enero de 2001 tiene un único artículo que reza: “Francia reconoce públicamente el genocidio armenio de 1915”. En la Unión Europea, 12 de 28 países han reconocido el genocidio. Como ya he escrito otras veces, desgraciadamente España no está entre ellos.
El reconocimiento del Genocidio Armenio es una cuestión de derecho y de justicia que España no debe seguir demorando.
Escribo sobre ello esta semana en El Imparcial.
