Hoy escribo en Libertad Digital acerca del asalto al Tribunal Constitucional que pretende el Gobierno.
Poco a poco, Pedro Sánchez está allanando el terreno para otro golpe de Estado como los que los nacionalistas catalanes dieron en 2017. Por lo pronto, no sólo reforma el Código Penal para eliminar el delito de sedición, sino que además trata de controlar políticaménte al máximo intérprete de la Constitución.
Es gravísimo.
